Cartas de amor por encargo.
17 enero, 2009 3 comentarios

Ella siempre lo llevó en silencio. Lo que tendría que ser un orgullo, rozaba la clandestinidad en sus manos. Se sentía una versión de Cyrano de Bergerac trasladada cuatro siglos más tarde, declarando su amor a desconocidos por unas monedas… Sólo pedía que le contasen un poco de sus vidas y una foto para buscar algo de inspiración para su palabrerío que a veces se asemejaba al hechizo. De pluma fácil, enamoraba con sus palabras tanto a hombres como a mujeres, según el encargo, y no podía evitar formar parte de esos comienzos y sentir un punto de resquemor en la conciencia al saberse cómplice de tantas y tantas mentiras. Aunque tuvo muy claro que el amor que se construye sobre esos cimientos está condenado a no llegar nunca a buen puerto.




