“Evocando”

Hoy evoco la humedad de tu piel fundida con la mía,

tus susurros marcando el ritmo de mis manos

tus suaves rizos deslizándose en mis dedos,

enredados, serpenteantes, y míos tan míos,

tu voz apagada por el vaivén de nuestros cuerpos

y tus ojos devorando con ansiedad la fuerza de mi mirada…

Hoy mi cuerpo añora tu mano en mi cuello,

agarrándome con fuerza en cada sacudida

y mis dedos solo desean acariciar tu espalda

mientras repites una y otra vez mi nombre.

Hoy la soledad ahoga el amor y lo convierte solo en lujuria.

Hoy sería tuya, sin importarme el mañana,

porque el mañana es tan efímero como tú.

Infidelidad.

¿Qué es la infidelidad?

Se empieza a ser infiel cuando te fallas a ti mismo, cuando no eres sincero y llenas de mentiras tu vida.

Esa gente con tendencia a fallarse acaba fallando a todos y cada uno de los que le rodean y ahí es donde aparece la infidelidad en el término más común a la humanidad: la infidelidad a la pareja.
Muchas veces lo centramos en momentos esporádicos de sexo, otras veces vamos más allá y con saber que tu pareja tiene una amistad más profunda con quien comparte cosas que no comparte contigo ya es suficiente para acusarle de infiel.

Para mi la infidelidad empieza con la mentira, con la ocultación de tus pensamientos, cuando tu corazón está siendo nublado por otro sentimiento y no le pones nombre. Cuando no tienes esa confianza para explicar que te pasa por la mente y por el alma. Ya entonces da igual cuanto te hayan mentido, el daño está hecho, y es como un reguero de pólvora que acabará por explotar tarde o temprano.

Infidelidades de meses y meses, dobles vidas, ¿quién sufrió más? ¿quien no supo respetar o quien vivió engañado? Si no sabes respetar a quien consideras tu otra mitad nunca podrás después respetar a nadie ni te respetarás a ti mismo.

Respeto y fidelidad van de la mano.

Cariño, aunque sé que no leerás ésto te mando toda mi fuerza, nadie se merece lo que estás pasando. Y tú te mereces todo mi respeto y sobretodo el respeto de quien comparta tu vida.

Asomándome al abismo.


Hoy he vuelto a mirar dentro de mí, he vuelto a asomarme en ese negro y desconocido abismo que es mi alma. Me he permitido otear su suave oscuridad, me he dejado posar los dedos sintiendo cuan profundo es, mis manos han visto por mis ojos que han permanecido cerrados para no interrumpir la explosión de sentimientos que me embargaban.

Siento que con cada herida voy socabando en mi interior, descubriendo marcas dejadas en las paredes de mi corazón, enseñanzas que me sólo consiguen enfrentar contra mis ojos el espejo de la vida, cicatrices que acaban convirtiéndose en peldaños por los que coger más tarde atajos hacia los distintos caminos que surcan mi interior.

He disfrutado del viaje, sonreído al esquivar las piedras que anteriormente me hicieron caer y porqué no, he derramado silenciosas lágrimas al ver como las sobrepasaba sin dificultad, al saber que no me golpearían de nuevo.

Lloro, río, siento, enmudezco…
La espiral me traga, qué dulce es la locura…

Manteniendo el equilibrio.


Después de una semana sin postear peleando con mis fantasmas estoy aquí de nuevo, se que lo digo muy a menudo, y lo pienso muchas veces más, pero creo que ha habido un gran punto de inflexión en mi vida. ¿Nunca han notado como se cerraba una puerta detrás con la sensación de que nunca más volverá a abrirse? Siempre he pensado que cuando sea mayor acabaré con un síndrome de Diógenes, porque no se tirar a la basura las cosas que ya no uso, veo recuerdos en etiquetas de botellas de cerveza, en tickets de bus, guardo servilletas con dibujos, llaves de hotel, pequeñas cosas que en su momento lograron arrancarme una sonrisa. No se desprenderme de ellas, no se cerrar puertas. Y en medio de la corriente no se puede vivir.
Tras esta semana si he notado como ese débil hilo se ha roto, como la puerta se ha cerrado, como todo ha tomado su fin. Siento en mi interior como ya no he podido mantener ese lazo que era casi transparente, cuando fui a rozarlo con mis dedos había desaparecido, ya no existía, era todo mi imaginación que quería que ahí estuviese eternamente. Yo sabía que cuando llegase la primavera todo cambiaría, sabía que mi ciclo ahí acabaría, pero en el fondo siempre guardo las esperanzas de que mis intuiciones sean erróneas, aunque no suelo fallar.
A veces desearía ser menos intuitiva, que la vida me sorprendiese…

Ya se está acabando mi año…

Tengo ganas de chillar, de gritar como una energúmena, de ver si mis gritos pueden alejar la rabia, esa rabia sin nombre, esa rabia sin causa pero que me ahoga desde dentro.

Tengo ganas de meterme en el agua, de contener la respiración y abrir mucho los ojos, de anular parte de mis sentidos para solo dejarme oir mis pensamientos, y en esos momentos obviarlos también.

Quiero encerrarme en la habitación, en mi muda habitación en la oscuridad, tumbarme en la cama y quedarme tan quieta que deje de notar cualquier parte de mi cuerpo, que solo oiga el latido de mi corazón y luchar por ignorarlo.

Rompería mi teléfono, me desharía del portatil, huiría de toda tecnología..

¿me harán un hueco los Amish entre ellos?

Día de lluvia.



“No perdáis vuestro tiempo ni en llorar el pasado ni en llorar el porvenir.
Vivid vuestras horas, vuestros minutos.
Las alegrías son como flores que la lluvia mancha y el viento deshoja.”

Edmond Gouncourt

Hoy llueve sin parar…

Pensamientos en silencio.


Me gusta ser la antítesis del mundo, divertirme con lo que a poca gente le divierte, disfrutar de muchas horas de sueño, disfrutar de pequeños sueños imposibles y no ansiar bienes materiales. Me gusta ser como soy y me siento orgullosa de ello. El otro día me planteaba que cambiaría de mi si existiese algo que me pudiese conceder un deseo así. Nada, porque creo que cada detalle, cada pincelada mía me hace ser como soy y me gusta lo que he llegado a ser. Dicen que las experiencias marcan tu caracter, y que renegar de esas experiencias es inutil porque sin ellas no habrías llegado a ser así… Estoy de acuerdo.

Hoy estoy filosófica, tal vez sea porque es temprano, porque ayer me di un homenaje de sueño, porque no vi la tele ni llegué a oir mi voz, porque leí y leí sin parar… Hoy toca día silencioso, día pensativo, de analizar la vida. ¿Te da estos momentos mi nueva madurez?
Hoy no he visto amanecer, el Sol también se ha escondido, ¿tendrá un día raro?